27 de mayo de 2011

Eficacia Editoríal Española


¿Seré idiota? ¿Tontodelculo? ¿Memo?

Premisa1: Marisol firma mañana sábado 28 su libro en La Feria del Bliblo en la caseta de Renacimiento (84).
Premisa 2: Yo firmo el Jueves 2 en la caseta de La Torre Literaria (17), que son los distribuidores de mi libro.
Premisa 3: Tengo la patita mala y no puedo andar mu mién.

Idea: Llamo a La Torre para ver si me pueden cambiar el día para firmar junto a Marisol, habida cuenta de mis atenuantes.

Respuesta solidaria 1: Que no. Que imposible.
Contraataque del menda: Que yo me pongo cerca, en la mesa del bar de enfrente, y si viene alguien que me lo envíen y firmo y todos tan contentos.
Respuesta solidaria 2: Que no. Que imposible. Que eso está muy feo. Que verdes las han segao.

Idea 2: Llamo a Renacimiento y les pido por favor si me dejan firmar junto a Marisol pese a que mi editorial no sea la misma, pero que dada mi poca movilidad, etc...

Respuesta: Que sí, que no hay problema.

¡Biennnnnn! Llamo a los de La Torre, les comunico la solución y quedamos en que ellos gestionan, etc.

Al rato recibo una llamada de mi editorial diciendo que la distribuidora les ha llamado diciendo que han hablado con Renacimiento y que estos dicen que sí me dejan estar en la caseta con Marisol, pero que no se hacen cargo de mi libro. Que a ver si puedo hacer yo algo.

Yo lo primero que hago es ALUCINAR.
Lo segundo es preguntarme ¿Para qué coño sirve una distribuidora si al final la gestión la tendré que hacer yo?

Llamo a Renacimiento.
Me contestan que no tienen idea de lo mío, que el responsable no está, que llame más tarde.
Le digo al NO responsable que no se preocupe, que entiendo su negativa, pues no soy autor de su editorial, y que si no tienen inconveniente que acompañe a Marisol y si viene algún despistado con mi libro lo firmo allí. Y si ven que no, que no pasa nada, que me salgo a la calle y allí hago la firmita.

Me responde el NO responsable que no hay problema en ese aspecto.

Llamo a mi editorial y les digo lo que hay. Que llamen a la distribuidora y que al menos lleven una cajita con mi librito, por si alguien compra alguno, y que digan que estoy unos metros más adelante, en la caseta 84, por si quieren mi dedicatoria, etc.

Me llaman de la distribuidora y tras preguntarme si yo soy yo me confirman que efectivamente el jueves 1 puedo ir a firmar, y que si no puedo el 1, podrían gestionarme otro día entre semana. De fondo se escuchan voces seguidas de risitas que dicen en la lejanía "es el poeta" "el que está cojito". Mentalmente me acuerdo de mucha gente desconocida.

Y no entiendo nada.

¿Sirve para algo una distribuidora?
¿Porqué gasta mi editorial dinero en distribuidoras pudiendo tirar ellos mismos los libros por un barranco?

Cuelgo. Renuncio.
Llamo a Renacimiento y les digo que se olviden.
Llamo a mi editorial y les digo que se olviden.

Para no dar el día por perdido me meto en la página de Vodafone y gestiono mi acumulado de puntos con un cojomóvil de la hostia del que estoy absolutamente seguro no voy a entender ni papa.

Hace unos segundos me llaman los de mi editorial para decirme que todo está arreglado.

Yo no sé lo que es "todo". ¿Lo del libro? ¿Lo de la caseta? ¿Mi nuevo teléfono? ¿La redundancia cósmica del plano interreferencial en la agnosis de Pascua?

Me da igual.

El mundo da vueltas.

Todo fluye.

Es tupendo. Así: es tupendo.

Jonudo oiga.

Hala.





2 comentarios:

Donce dijo...

Jejé!
Si pudiera... me encantaría!

Anónimo dijo...

Pues según lo cuentas, me parece más bien que el que lo ha enredado todo desde el principio has sido tú.

Con lo fácil que era ir el día acordado a la caseta prevista y firmar donde estabas anunciado en el programa. En vez de dónde no debías poniendo en apuros a todo el mundo.

Digo yo.